¿El Reiki puede curar el cáncer?

En este artículo explico desde mi experiencia cómo se puede mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades avanzadas, gracias a los beneficios de las terapias no intrusivas.

Si has leído mi presentación, sabes que soy certificada en masaje relajante y certificada en el tercer grado Reiki, lo que significa que completé mi aprendizaje para ejercer la profesión.

Me importa siempre estructurar mis artículos con conocimientos formales y con hechos reales por lo que primero te quiero contar una anécdota:

Una tarde de octubre del 2019, un desconocido me pidió un masaje. (Hasta ahí nada extraordinario, ya que trabajo de terapeuta en un centro turístico de la Riviera Maya.)
Cómo de costumbre, yo se lo di con todo profesionalismo y al final de la sesión me aplaudió, con un español vacilante :
«Gracias gracias mil gracias ¡Ya encontré a mi chamana!…. Fui a varios SPA en la zona y no experimenté una relajación tan agradable y profunda como lo que me acabas de ofrecer».

Sorprendida y orgullosa, le platiqué que además del masaje, también había estudiado la técnica de Reiki y que por eso mi forma de dar terapia se enfoca en el manejo de la energía y de transmitir compasión.

Mi lema: un buen masaje se da con las manos, un excelente masaje se da con el corazón.

Me agradeció nuevamente y se soltó empezando a hablarme de su problema: «ves la hinchazón que tengo en el cuello… desarrollé un cáncer en los ganglios hace más de 1 año, pero NO tengo fé en la medicina formal… Confío que voy a lograr salir de esto con la ayuda de medicinas alternativas. Es la primera vez en mi vida que emprendo un gran viaje, huye de Europa por decirlo así, porque mi familia me está presionando para que yo me vaya a internar en un hospital a seguir con la quimioterapia…. Vine aquí en México para desintoxicarme de las mentiras de la industria farmacéutica. Un cáncer es básicamente 1 millón de euros por cabeza, y no quiero alimentar a un sistema de salud corrompido. Y bueno… si estás de acuerdo me gustaría que seas mi terapeuta.

Le agradecí la confianza por hablarme de todo esto sin conocerme… pero yo no era ni médico ni especialista en enfermedades crónicas…

«Eres una persona sensible, honesta y benevolente. Lo puedo leer en ti y eso me basta.» Insistió.

«Bueno, pues lo podemos intentar», le contesté.
Obviamente le advertí, aunque el Reiki sea reconocido por la OMS (Organización Mundial de la Salud), no es un tratamiento médico y que no reemplaza el diagnóstico de doctores certificados.
Le expliqué, de acuerdo a lo que me enseñaron en mi escuela, que incluso aplicar masaje relajante con frecuencia podría empeorar su situación por hacer navegar los tumores a otras partes del cuerpo…
«Ya lo sé, estoy consciente de eso», me dijo.

Comprendí que estaba bien decidido y que no quería saber nada de quimioterapia. Solo lo natural lo iba a salvar.
Y aunque me prometió que no iba a culparme si le pasaba algo, tomé la precaución de darle a firmar una descarga de responsabilidad. (Pues yo no quería arriesgar mi integridad moral).

Así que empezamos sus sesiones de masaje relajante combinado con alineación energética Reiki, a frecuencia de 1 vez a la semana o cada 15 días. Yo no le imponía un ritmo de tratamiento, quería que se sintiera libre de decidir cuando lo necesitaba.

Un acelerador de destino

El Reiki es en mi experiencia un acelerador de destino. Al desbloquear situaciones emocionales (a veces muy arraigadas) el Reiki te ayuda a reconectar con tu verdadero Ser y Sentir. El Reiki reconecta tu mente y espíritu con tu cuerpo y corazón para ayudarte a tomar decisiones benéficas para tu evolución personal.

¿El Reiki es peligroso?

Algunas personas dicen que el Reiki no sirve o incluso lo describen como peligroso.

A lo que conviene explicar que un terapeuta Reiki NO tiene el poder de decisión sobre la curación del paciente. El Reiki se basa sobre un concepto llamado «no actuar» y es un código de honor NO tratar de influir en las creencias del paciente o lo que nosotros consideramos que es bueno para él.

Sin embargo, «no actuar» no significa que el Reiki no tenga efecto. «No actuar» significa que el terapeuta sólo se posiciona cómo un canal para enviar la energía universal al cuerpo del receptor. En la práctica, el terapeuta no se desgasta de su propia energía para «recargar» al paciente. El terapeuta capta la energía divina del entorno y de esta forma armoniza a los seres vivos por medio de sus manos (también funciona en animales y plantas). Es un círculo virtuoso que, si se aplica de manera correcta, beneficia también al mismo terapeuta que recibe la energía de sanación que lo atraviesa.

Al ser energía inteligente, dirigida por una Conciencia Superior (Dios), la energía Reiki fluye libremente y se entrega de forma ilimitada según las necesidades del receptor, por lo que el Reikista no realiza diagnósticos, ni sugiere ninguna medicación.

Ahora, cuando decía antes que te ayuda a tomar decisiones benéficas para tu evolución personal, la palabra «benéfica» no significa que siempre sea agradable. Ya que a veces te impulsa a romper con tu zona de confort del pasado y puede ser una experiencia dolorosa, pero necesaria para tu evolución.

Lo que es peligroso es afirmar que el Reiki es milagroso y que lo cura todo. Si bien es verdad que puede producir milagros y cambios radicales en algunas personas, la búsqueda desesperada de un milagro rara vez lleva a conseguir resultados.

→ Es la búsqueda humilde de conseguir la salud y el bienestar que permite lograr el objetivo de sanación.

Cuando el hombre en silla de ruedas le preguntó a Jesús: «vas a curar mis piernas?»

Jesús simplemente contestó: «si tú tienes fé sincera en mi poder, entonces así será». Y el hombre se puso de pie.

Cuando el ciego le preguntó a Jesús: «vas a curar mis ojos?»

Jesús simplemente contestó: «si tú tienes fé sincera en mi poder, entonces así será». Y el hombre recuperó la vista.

→ No es el terapeuta quién te va a curar, el terapeuta sólo es un vector de despertar de tu propia autosanación. (Pero sí, es clave importante elegir a un terapeuta de confianza para evitar engaños.)

Entonces, para regresar a la historia de mi paciente con cáncer, su evolución mejoró bastante en sentido positivo los primeros 2 meses.

Sentía que el Reiki bajaba la inflamación, y se notó visualmente en la hinchazón de su cuello. Varias personas de su entorno le hicieron el comentario que había disminuido de volumen.

Pero después de un tiempo, lo que había querido dejar en Europa lo volvió a alcanzar psicológicamente. Problemas de relaciones y problemas financieros le creaban ataques de ira y de depresión. Perdió el ritmo de las sesiones de relajación y su enfermedad se complicó. Como nos hicimos buenos amigos en el transcurso del tiempo, yo estaba dispuesta a apoyarlo con sesiones gratuitas e intercambios de servicios. Así que seguíamos luchando contra los altibajos…

Hasta que tomó consciencia de que no lo iba a lograr solo y se resignó a regresar a su país de origen para seguir un tratamiento médico adecuado. Pero es importante añadir que NO se resignó por desesperación. Gracias a la energía Reiki, algo cambió en su mentalidad que le permitió suavizar su punto de vista y afrontar su disgusto del hospital con positivismo.

Hoy está bien de salud y recuperado para seguir con la vida.

Conclusión:

Es complicado que el Reiki o terapias alternativas por sí solas curen definitivamente el cáncer o una enfermedad avanzada.

Pero es una aliada complementaria de suma importancia para acompañar al paciente en sus procesos psicológicos, ayudarle a procesar sus preocupaciones y brindarle mayor autoestima y fe en sí mismo.

Y es alentador que por fin la ciencia también reconozca cada vez más la importancia de las medicinas naturales y espirituales, ya que no es un mito de cuentas de hada, el amor propio es el antídoto más potente para la vida.

«Cuando somos nosotros quienes entregamos Reiki, nos da la posibilidad de entregar Amor, de ser solidarios con el dolor ajeno. El tiempo que permanecemos junto a la otra persona es sinónimo de entrega personal, de hacer un buen uso de nuestro tiempo para el beneficio de quienes lo necesitan.»

Alejandra Mansilla, Capacitadora Reiki

Para ir más lejos...

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